sábado, 23 de mayo de 2009

Revolución en Modorra

Entonces, cuando nos cansamos de todo, dejamos nuestros artefactos de felicidad, ropas, dinero, violencia, sistemas, trabajos y otras falsas verdades inculcadas.
Les devolvimos todo.
El poder se quedó con nada. Quizás nos mataron a todos pero ganamos.
Nosotros simplemente nos fuimos y nadie pudo detenernos.
Revista Livérrimos noviembre 1997

jueves, 19 de marzo de 2009

Cocodrilo

Bruno desconocía en verdad cómo decírselo. Tenía archivadas un montón de fotos de momentos cumbres, de explicaciones que llevaban a una guerra civil que finalizaba aunándose en manos al cuello, en palizas, en la aniquilación de la intimidad.
Tenía el faso abandonado en medio de los dedos del medio de la mano, en medio del brazo del medio del cuerpo que estaba en medio del sillón, en el medio de la casa. Y el faso desfasaba.
Esperaba que de allá afuera llegase el trino optimista de alguna alondra, que en la entrada se dibujara algún auto, algo.
El páramo del último introito le cautivaba en grado sumo, eso lo sabía muy bien, no por sí mismo sino por ella y su beneplácito que hacían que a él automáticamente le encantara.
Dejó la ventana por un instante para trasladarse hasta sus ojos pero aquella impávida mirada le hizo desistir de la osadía. Pretendió no haberla insultado con el reborde de sus pupilas. Le dio una intensa pitada a su cigarrillo y entonces afloró la extraña somnolencia de una confesión desesperada, deliciosa. Desenvainó su rostro detrás de esa mano cínica y nerviosa y la comprometió con aquella pierna que había estado entre su cintura y buen nombre.
Realmente aparentaba no desearlo pero era propio de su disciplina el frizzé del deseo y el abandono a las manos y los besos que de él partían.
Con un fervor tosco y relampagueante llevó a ese oído lo que avaramente había atesorado en su músculo sentimental:

__Te amo, te adoro, no hay ninguna razón para vivir si no es con vos. Vos sos mi diosa, mi patria, mi política, mi aire. Sos mi única verdad, soy capaz de matar, robar, cometer cualquier horror que me pidas... sabés bien que soy tu esclavo me conmueve y me eterniza tu poder, tu ternura o tu desprecio, oíme bien, por favor. No me importa que me traiciones, no me importa nada, solo vos, te amo y te voy a amar siempre.

Llegó hasta el lóbulo de su delicada oreja y jugó con él hasta caer por su cuello que lo eyectó a la boca purpurina que aguardaba.
Prorrumpió la lengua entonces, jugando con su dócil y tibia lengua catedrática de todo placer que lo comía en estasís. Sus manos y piernas abrieron todo lo demás que el amor permite entrar. Colocó las agujas de su reloj en sus hombros y se ayuntó a la boca al son de la arremetida. Poco a poco el control se perdió y Bruno se estrelló entre los pezones mojados en su baba que lo apuntaban y apuntalaban. Sentía su miembro aún tan endurecido y neolítico que parecía no poder controlar el influjo que finalmente desbordó aquel habitáculo.
El mundo ya no daba vueltas sino él.
Pudo al fin rescatar con sus manos enturbiadas el rostro todavía desorbitado de la amante perdida en la mirada azul imperturbable. Abandonada en el delirio, ficticio o no, Bruno prodigó el beso pulcro de la calma huída y la certeza de haberla dejado muerta de amor.

martes, 3 de marzo de 2009

Dignidad

Asiento podrido donde baila la flor,
Mi cara cerrada buscando paz.
Ranchos orgullosos de la vacuidad,
La espera de escapar;
Rota al partir,
Vasta ignominia de la inopia existencial,
Valgo dos perros moridos,
Tengo que aprender a romper el collar.

domingo, 22 de febrero de 2009

Contramano

Espero y no te veo,

te siento y no te hablo,

contradicción de nuestra mutua adicción,

chocamos sin rasguños,

nos acariciamos con palos

estamos y no somos,

salimos y no entramos

nunca en paralelo,

siempre a contramano;

por el mismo carril

no nos enteramos

aunque estemos frente

al mismo candil


Sin agua y sal no se puede cocinar,

Sin agua y sin sal no se puede llorar,

Poder y no querer,

querer y no deber

Dollar y felicidad,

el eterno cantar,


Indiferentes al ruego y al perdón

somos tan pobres de razón,

la pasión se ha rendido;

el amor se ha marchado

y nosotros aquí plantados,

lado alado enterrando un corazón.

A mis ensayos y errores

lunes, 9 de febrero de 2009

Manzana Dorada

El aroma de las Hespérides colma tu voz,
Un dios mediterráneo,
Colgado en su camisa de fuerza,
Te ha delineado en venganza
hacia la perfecta petulancia
que en la mar danza .

La revolución perpetua de tus ojos
agita el aéreo piélago del logos;
No puede haber razón más certera
que tus abrazos y tus labios,
Con racimos de tu cabello
El exilio se ha amarrado.

Y si hoy nuestras desiertas islas persisten,
Mañana la esperanza desembarcará férrea
Y sus hijos e hijas bailarán fértil tierra,
Cantando fuegos que embisten.

Xra Mariana

lunes, 26 de enero de 2009

NOSOTROS SOMOS MAS IGUALES QUE OTROS

Una de los argumentos más antidemocráticos y antihumanistas que me tocó soportar en la UNLZ fue la frase. "Es que no somos todos iguales, quitense eso de la cabeza, hay algunos más iguales que otros". Uno puede reconocer en tal pragmatismo de la frase la verdad que se dá en los hechos pero reconocer y asentar y aceptar tal frase es de por sí perpetuar la desigualdad, la injusticia y el autoritarismo. No todos los profesores de esa casa de estudios están en esa línea pero los que sí, no pierden el talante y la soberbia de creerse seres superiores, dioses. Sepanló son solo pedazos de carne. Son íconos y esquirlas de maquinaciones perversas, de algo que no es inteligencia.
Supongo que otras universidades los hay, estoy seguro que de esto hay que hablar y escribir, para algo estamos acá.

jueves, 22 de enero de 2009

LA DIFERENCIA DE LA IGUALDAD

En éstos últimos días vi en televisión y leí en un conocido diario matutino, informes sobre la discriminación y el racismo.
Creo que no aprendimos las lecciones de historia mundial y nacional, y temo –esto es lo más desconsolador— que no aprenderemos; los humanos en general y los argentinos en particular a respetar, a tolerar y a comprender al prójimo.
Un programa de TV emitió como conclusión que la mayor generadora de discriminación se encontraba entre los sectores ricos y pobres, luego entre las distintas etnias, razas y nacionalidades de habitantes de nuestro país y luego la discriminación que se hace a través del sexo y orientación sexual. La ecuación es simple de acertar: a mayor pobreza, mayor ignorancia, mayor discriminación. La ecuación aunque no se formuló en cuanto al otro segmento: los ricos; es tácita, es totalizadora, englobante de todas las demás franjas que se ven victimizadas y victimizan a su vez.
Resulta una obviedad decir a éstas alturas que todos discriminamos, que todos en el fondo contenemos un diferenciador que espera una chispa para hacer estallar el polvorín de la convivencia aparentemente armónica. Quien no se concientiza de ello es un negador. Y uno debe concientizarse y ser autocrítico para no reaccionar, para no caer en el éxtasis prepotente de creerse mejor que el otro.
Somos culturalmente discriminadores de diversas formas; sin embargo, en principio hay que establecer pautas entre lo que es discriminación dispositiva y discriminación inquisitiva. Discriminación dispositiva es aquella que latamente se realiza con una o varias series de al menos dos opciones dentro de un panorama de elección de objetos o sujetos a los que se prefiere por sus aptitudes positivas objetivas y que con respecto a las personas no debe fundamentarse de ninguna manera en conceptos de raza, religión, opiniones políticas o sociales. Ya que de ésta manera no se hace más que fundamentar la elección en particularidades injustificables per se. Tal electividad debe regirse por un firme y continuamente controlado sentido de la objetividad a cerca de la funcionalidad determinada de una persona por sus aspectos psicofísicos positivamente productivos para la sociedad y el individuo.
Ciertamente he aquí otro problema: el utilitarismo perverso que puede hacerse del método objetivo de elección en la búsqueda sutil de justificación para un segregacionismo institucionalizado e institucionalizante.
La discriminación inquisitiva es aquella que no se fundamenta o es abiertamente justificada en conceptos ilógicos, irracionales, incontrastables y antihumanos como los basados en el sexo, la orientación sexual, características étnicas, genéticas, disminuciones psíquicas o físicas, creencias religiosas, ideas políticas, sector social o económico de origen y pertenencia de las personas. Esta clase de discriminación sostiene el status y dignidad del grupo dominante por sobre la cosificación y la humillación del grupo discriminado.
Sabemos entonces que la discriminación tiene su raíz en una profunda baja autoestima y una necesidad patológica de poder que lleva a cualquier ser humano a la reacción, a la bestialidad por sí misma. ¿Sabemos como desactivarla para no autodestruirnos?
La discriminación es parte del control social que emplean los factores y grupos de poder que están dentro de los esquemas del poder policial ( aquel que no se sujeta a la Constitución de la República Argentina y es contraria al estado de derecho [art. 17, 18, 19 preponderantemente] ) logrando hacer somatizar por tales patologías los inconformismos y las divisiones de los ciudadanos y los habitantes de la nación para lograr sus fines de dominación.
¿Es que hay nazis en los sectores de poder? –puede preguntar cualquiera que ande a pie—Quizás sí, quizás no; lo fundamentalmente cierto es que la discriminación es una herramienta paranoide y policial que nos hace ver en el otro al enemigo, en el otro el infierno que Sartre no pudo reconocer en sí mismo.
Ser nazi no cuesta nada, es fácil, solo hay que abandonarse al odio, a la irracionalidad. Los nazis están en todas partes, en todas las clases sociales y económicas, los hay altamente ideologizados y sutiles y los hay sin convicción y groseros. Los más visibles se pueden hallar en Avenida de Mayo y sus adyacencias y en los taxis de la ciudad de Buenos Aires. Los más sutiles e ideologizados se hallan en los partidos políticos y en las universidades de derecho, creando esquemas y perjeniando doctrinas deformantes y pervertidoras de la democracia y la justicia.
Dejo una pregunta que no es mía sino de mi amigo Arturo ¿Por qué la mayoría de los taxistas son nazi fascistas y no más bien fassistas del faso como tiene que ser un buen argentino? ¿eh?